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Diario del CaminoConsejos

10 consejos para tu primer Camino de Santiago

Lo que nadie te cuenta antes de salir: entrenamiento, ampollas, ritmo y la lección más importante — caminar el tuyo, no el de los demás.

LO

Lucía Otero

Editora · El Peregrino

18 de septiembre de 20258 min de lectura

Hay quien empieza el Camino con meses de preparación obsesiva y unas botas todavía sin estrenar; hay quien decide salir un martes cualquiera con lo justo. La verdad es que no existe un único modo correcto, pero sí hay un puñado de aprendizajes que se repiten en todos los peregrinos.

1. Empieza por la preparación física

El Camino no es una carrera, pero sí son muchos días caminando entre cinco y siete horas con peso a la espalda. Lo más importante no es estar fuerte, es estar acostumbrado. Si tienes margen, empieza a caminar dos o tres meses antes de salir: rutas de 8 a 15 kilómetros, mejor en pendiente y con la mochila que vas a llevar.

El objetivo no es lograr una gran marca, sino que tu cuerpo aprenda a recuperar. Después de tres semanas de entrenamiento notarás que las piernas reciben mejor el día siguiente, y eso, en el Camino, es lo único que importa.

El Camino no se hace con las piernas, se hace con la cabeza.

— Peregrino anónimo

2. La mochila y el calzado lo son todo

La regla del 10% es famosa por algo: tu mochila no debería pasar del 10% de tu peso corporal. Para casi todo el mundo eso significa entre 6 y 8 kilos, agua incluida. El calzado, por su parte, no debe estrenarse en el Camino bajo ningún concepto: cualquier zapatilla o bota necesita un mínimo de 80 kilómetros de rodaje previo.

  • Calcetines técnicos sin costuras (2 pares en uso, 1 de repuesto).
  • Una segunda capa ligera para las primeras horas y un chubasquero.
  • Sandalias para descansar al llegar al albergue. No es opcional.
  • Una linterna frontal pequeña para los amaneceres en Galicia.

3. Encuentra tu ritmo y respeta las etapas

Las etapas oficiales son una sugerencia, no una obligación. Hay días en los que 20 kilómetros sobran y otros en los que 14 son demasiados. Aprender a leer cuándo tu cuerpo necesita parar es probablemente la habilidad más valiosa que desarrollarás en el Camino.

Si vas con amigos, hablad antes sobre el ritmo. Caminar acompañado a un ritmo que no es el tuyo es el camino más rápido hacia las ampollas y las tendinitis. El Camino se hace en grupo, pero se camina en solitario.

4. Mente abierta y momento presente

Vas a conocer a gente que probablemente no encontrarías en ningún otro contexto. Médicos coreanos, jubilados alemanes, estudiantes italianos, ciclistas brasileños. Si te dejas, el Camino tiene una manera particular de poner en tu ruta a la persona exacta que necesitabas escuchar esa semana.

Apaga el móvil durante las horas de caminar. Habla con quien comparta etapa contigo. Apunta cosas. Y cuando llegues a Santiago, no corras a sacarte la foto en la plaza: siéntate, mira la fachada del Obradoiro un rato largo y deja que el cuerpo entienda que ha llegado.

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