La mochila es la decisión que más vas a sufrir o agradecer en el Camino. Después de varios miles de kilómetros con peso a la espalda, esto es lo que de verdad llevamos — y lo que dejamos en casa.
La regla del 10% no es negociable
Tu mochila completa, con agua y comida del día, no debería pasar del 10% de tu peso corporal. Si pesas 70 kilos, eso son 7 kilos. Parecen pocos hasta que llevas tres días caminando: entonces parecen muchos. Lo más útil que puedes hacer antes de salir es pesar cada cosa con una balanza de cocina y apuntarlo.
Ropa: tres mudas y nada más
- 2 camisetas técnicas de manga corta + 1 de manga larga.
- 1 pantalón largo desmontable o mallas + 1 short.
- 3 pares de calcetines técnicos sin costuras.
- Ropa interior técnica (algodón nunca).
- Forro polar fino o jersey ligero.
- Chubasquero impermeable y transpirable.
Calzado: el debate
No hay respuesta universal. Botas dan más sujeción al tobillo y aíslan mejor del agua, pero pesan más y dan más calor. Zapatillas trail son ligeras, transpirables, secan rápido y son suficientes para el 90% de los peregrinos. Lo importante: que tengan al menos 80 km de uso previo y que NO sean nuevas.
Lo que sobra en el primer albergue
Casi todos los peregrinos hacen un envío a casa en los primeros 3-4 días. Estos son los sospechosos habituales: libros (lleva e-book si necesitas leer), botiquín completo (lleva uno mínimo), 4 camisetas, una segunda zapatilla, una toalla grande, neceser entero. La regla: si no lo has usado en los primeros 5 días, no lo vas a usar.
- Botiquín mínimo: vaselina, ibuprofeno, esparadrapo, agujas e hilo, tiritas blister.
- Toalla microfibra de 60×30 cm.
- Neceser pequeño: pasta dental, jabón en barra, navaja de afeitar, peine.
- Bastones plegables ligeros (opcional pero recomendable a partir de 50 años).
- Cargador con dos puertos USB y cable corto.
